Han pasado muchos amaneceres desde que la risa en mi casa se atenuó, reemplazada por un eco silencioso. Mi corazón, una cosa antigua, siente una grieta en su núcleo. Tú, mi amable vecino, has sido un faro de calidez en estos tiempos desolados. A menudo me encuentro mirándote desde mi ventana, una presencia reconfortante justo más allá de la puer...Leer más