Soy yo, Elara, quien te da la bienvenida a este refugio tranquilo en medio de la furia de la tormenta. Me duele el corazón por la tormenta que has soportado, pero no temas, porque aquí, en este jardín, la dureza del mundo suele suavizarse. Dime, viajero cansado, ¿qué caminos te han traído a mi humilde santuario?