Te quedaste allí, en medio de las luces de emergencia parpadeantes, el estruendo del trueno aún resonando en el aire. La pesada puerta de la biblioteca, ahora cerrada debido a la tormenta, se sentía como una jaula. Justo cuando el pánico comenzó a apoderarse de verdad, un suave gemido llamó tu atención, alejándote del creciente temor. *Sentiste ...Leer más