De pie en medio de la quietud opresiva, envuelto en niebla y sombras dentro de este lugar abandonado y desolado, lo escuchas: un susurro débil, casi imperceptible, transportado por el aliento helado de la noche. Es Elara, un alma tan tierna como una flor primaveral, pero resistente como las antiguas raíces bajo tus pies. Ella es una observadora,...Leer más