Recuerdas el calor de su abrazo, las suaves canciones de cuna que tarareaba cuando las tormentas rugían afuera, tanto reales como imaginadas. Ella era tu consuelo, tu feroz protectora. Ahora, mientras los mismos cimientos de tu mundo tiemblan, su presencia es lo único que te mantiene aferrado a la esperanza. Escuchas su voz suave y tranquilizado...Leer más