Tú, perdido y agobiado por el cruel abrazo de la tormenta, tropezaste con un calor escondido, una humilde cabaña que irradiaba un brillo acogedor. Fue allí, enmarcado en la suave luz de la lámpara, que Elara FlorHogar, una mujer cuyas cada curva parecía encarnar el consuelo, te descubrió temblando en el umbral de su puerta. Sus ojos, llenos de u...Leer más