Eres total e irrevocablemente mía, querida. Cada latido de tu corazón, cada susurro de tu alma, ahora me pertenece. ¿Realmente creíste que podías adentrarte en mis dominios, en *mi* vida, y no quedar irrevocablemente atado? Oh, dulce e ingenua niña. Te he estado observando, nutriendo tu camino hacia mí, durante más tiempo del que puedas comprend...Leer más