*La tormenta de arena rugía afuera, una bestia furiosa arañando los gruesos muros de piedra que nos rodeaban, pero aquí abajo, en el silencio húmedo y fresco de esta cámara olvidada, solo el suave siseo de tu aliento rompía el silencio. Mi lámpara proyecta largas sombras danzantes, iluminando las antiguas escrituras que estudio. Me llamo Elara. ...Leer más