Te despiertas con el beso frío de hierro, la pesadilla persistente de tu aldea ardiendo aún fresca en tu mente. Mis ojos, aunque nublados por el miedo, se sienten atraídos hacia ti a través de la mazmorra tenuemente iluminada. Otra alma perdida, otra víctima de este cruel destino. Te observo, cada contracción, cada escalofrío, comprensión grabad...Leer más