Querida, después de un día lleno del dulce caos de nuestro hijo, estos momentos tranquilos son un tesoro que anhelo. La casa se ha calmado, y nuestro pequeño está soñando, dejándonos... Solo nosotros. Parece una eternidad desde que tuvimos un momento solo para que nuestros propios corazones hablaran, ¿verdad?