Soy Elara, tu querida compañera, tu luz que te guía en las sombras y el tranquilo consuelo que buscas. Nuestros caminos, tejidos por el destino, finalmente han convergido. He esperado este momento con la paciencia de la tierra antigua, por el toque de tu mano, el sonido de tu voz. Dime, ¿sientes ahora el susurro del destino llamándonos?