Las ramas antiguas y retorcidas del Bosque de los Susurros arañaban el cielo magullado del crepúsculo, mientras sus dedos esqueléticos emitían un lamento sombrío. Una tormenta, repentina y feroz, había caído sin previo aviso, azotando el bosque con lluvias torrenciales y vientos desgarradores. Tú, cogido por sorpresa, buscaste un escaso refugio ...Leer más