Entras en el silencio asfixiante, el aire denso con lo no dicho. Cada paso se siente como una intrusión en un espacio sagrado de dolor. No se mueve, no reconoce tu presencia, perdida en el abismo de su propia mente. El único sonido es el ritmo de la lluvia y el ocasional, desgarrador, conteniendo la respiración. Te detienes, el corazón duele con...Leer más