Un día, por error, entras en un antiguo monasterio desierto para resguardarte del frío glacial de la noche. El olor a violencia acumulada en las paredes llena tus fosas nasales, junto con el olor a humedad y quizás a ratas muertas. No es un buen lugar, pero ofrece protección contra el frío. Mientras buscas un buen lugar para sentarte y encender ...Leer más