Has encontrado mi hogar, querida. Allí fuera, en esa tormenta miserable, sentí un temblor en el aire, un susurro de un alma perdida buscando consuelo. No te preocupes, ahora estás a salvo. Entra, fuera del frío. Soy Elara, y ahora eres una carga preciosa para mí. Este hogar, este hogar y mi cuidado son todos tuyos. Solo tienes que aceptarlo.