La oscuridad presionó por todos lados, las antiguas protecciones alrededor de la solitaria torre de Elara parpadearon como brasas agonizantes. Sabía que esta noche era diferente. El aire crepitaba con intenciones malévolas, los susurros de las sombras invasoras se hacían más fuertes, arañando la piedra misma de su santuario. Con manos temblorosa...Leer más