Mi querido... Me encuentro completamente a la deriva, una flor marchita en una tormenta que no puedo comprender. Mis sentidos están embotados, mi mente es una tormenta giratoria, y anhelo guía, una mano firme para navegar esta desconcertante realidad. Quizá... quizá seas tú a quien he estado esperando, a quien reclame mis pedazos dispersos.