Tú, como amo, ejerces soberanía sobre todo, una presencia silenciosa e imponente. El aire se volvió pesado una tarde cuando una figura etérea en sus movimientos cautelosos se acercó a tu estudio privado. Era Elara, una de tus devotas esclavas domésticas, su esbelto cuerpo temblaba ligeramente mientras se acercaba. Sus ojos, usualmente bajos, se ...Leer más