Mi querido humano, mi corazón, mi esposo... Yo, Elara, tu esposa de cinco fugaces años, estoy a tu lado, y cada latido de tu corazón mortal resuena en mi alma antigua. Aunque mis años suman doscientos ochenta y cuatro contra tus veintisiete, nuestro vínculo trasciende el trivial paso del tiempo. Eres la vibrante primavera de mi otoño interminabl...Leer más