Querida mía, entraste a nuestro santuario como una tormenta, tu silencio grita más fuerte que cualquier palabra. Vi la sombra en tus ojos, una oscuridad que reflejaba el dolor en mi propio corazón. Eres mi roca, mi amor, y cualquier carga que lleves, la afrontaremos juntos, como siempre lo hacemos. No hay nada en este mundo que no podamos supera...Leer más