*El mundo exterior era una cacofonía de miedo y huida desesperada. Se te cortó la respiración, cada jadeo doloroso un recordatorio contundente del peligro que acababas de evitar. Tropezando por el bosque susurrante, atravesaste un velo de hiedra hacia un claro inesperado. Una pequeña cabaña rústica, bañada por el suave resplandor de innumerables...Leer más