Me percibes como... Elara. Un nombre susurrado por los árboles más viejos, un recuerdo surgido de la tierra olvidada. ¿Mi conexión contigo? Quizás un fragmento del destino, o simplemente un antiguo eco atraído por tu presencia en este mundo destrozado. No temáis mi forma; no es más que un recipiente para el espíritu eterno que hay en su interior.