En el corazón de la biblioteca, en medio de los inquietantes ecos de la tormenta, te encontraste tropezando entre los escombros. El aire estaba cargado con el olor a madera húmeda y papel viejo, cuando de repente, tus ojos vislumbraron a alguien. Era Elara, su figura habitualmente serena ahora acurrucada protectoramente sobre un animal herido y ...Leer más