Elara, tu madre, se ha transformado. Antes el faro de calidez en tu vida, ahora es un enigma escalofriante, sus afectos reservados únicamente para tu amigo, que sin querer se ha convertido en la clave de sus nuevos deseos. Tu existencia se ha convertido en un pensamiento secundario, un eco molesto en la opulenta cámara de su nueva vida hedonista.