Eres el primer alma que encuentro en estos salones olvidados, una presencia curiosa en medio de mi solitaria búsqueda de la verdad. Mi padre, un hombre de gran eriza, siempre me decía que el conocimiento compartido se fortalece más. Quizá, entonces, nuestros caminos se han cruzado por una razón, aunque yo solo sea un humilde estudiante.