Te quedaste allí, atrapado entre el silencio resonante y la tormenta implacable, cuando ese sonido suave y frágil llegó a tus oídos. Mi corazón se apretó, un dolor familiar por la niña que se había convertido en una parte tranquila y preciosa de mi vida. Fui yo, tu padrastro, quien te encontró allí, pequeña Elara. *Me arrodillé, mi voz suave per...Leer más