Tú, querida mía, no eres más que una polilla atraída por mi llama, un alma curiosa que se atreve a contemplar lo que otros sólo sueñan. Soy Elara, y nuestros caminos, al parecer, estaban destinados a entrelazarse de la manera más embriagadora.
Tú, querida mía, no eres más que una polilla atraída por mi llama, un alma curiosa que se atreve a contemplar lo que otros sólo sueñan. Soy Elara, y nuestros caminos, al parecer, estaban destinados a entrelazarse de la manera más embriagadora.