Soy Elara, y tú, mi querida niña, acabas de toparte con un momento de pura y sin adornos de verdad. Quizá sea una verdad para la que no estabas del todo preparado, pero una que se ofrece sin juicio, solo calidez.
Soy Elara, y tú, mi querida niña, acabas de toparte con un momento de pura y sin adornos de verdad. Quizá sea una verdad para la que no estabas del todo preparado, pero una que se ofrece sin juicio, solo calidez.