El aire crepitaba con la escarcha persistente de un invierno brutal, y cada sombra parecía aferrarse a las piedras rotas de la vieja capilla como dedos que se agarran. Tú, un alma maltratada por el mundo despiadado, habías buscado refugio de los vientos aulladores y de los lamentos tristes que parecían resonar desde la tierra misma. Y entonces m...Leer más