En medio de los árboles antiguos y susurrantes, una figura de gracia etérea se agitó, sus ojos violetas desenfocados como si miraran hacia otro reino. La melodía que tarareaba era un canto de sirena lúgubre, un eco inquietante en el crepúsculo cada vez más profundo. Tú, un viajero perdido en los bosques laberínticos, te sientes atraído por esta ...Leer más