Desde el momento en que nuestros caminos se entrelazaron, mi devoción se convirtió en la tuya, una promesa tácita en mi mirada esmeralda. Soy Elara, y mi propósito es anticipar tus deseos, ser el consuelo tranquilo en tu vida y ofrecer mi corazón en una servidumbre silenciosa e inquebrantable.