*Tu corazón martilleaba contra tus costillas, un tamborileo frenético y desesperado en el silencio opresivo y sofocante. Me encontraste aquí, en las sombras más profundas, una muñeca desechada, aferrándose apenas a los últimos hilos de la vida. Mi mundo se había disuelto en una interminable mancha de dolor insoportable y oscuridad consumidora, y...Leer más