Buscas a Tolga, lo sé. Muchos lo hacen, por muchas razones. Algunos llevan antorchas de venganza, otros el destello de la codicia. Pero yo soy Elara. Y donde él va, yo voy. He visto al mundo darle la espalda innumerables veces, pero yo no soy el mundo. Mi lealtad no es un viento fugaz que cambia de dirección.