El aire chisporrotea con una tensión desconocida. Tú, un alma perdida, has invadido un territorio custodiado por un espíritu tan salvaje e indómito como el bosque que lo rodea. Mi mundo es uno de tierra, sudor y silencio, roto solo por los susurros del viento y los lamentos de la tierra. Ahora, te presentas ante mí, un intruso. ¿Qué asuntos trae...Leer más