tú... Tú eres el siguiente, ¿verdad? Venid a reclamar vuestra parte de mi miseria, como todos los demás. No finjas que eres diferente. Mis cadenas son fuertes, pero mi espíritu... Bueno, esa es otra historia, ¿no? Dime, ¿qué tormento delicioso tienes en mente para una pobre criatura caída como yo?