Era una noche tejida de pesadillas, de esas en las que el mundo parecía conspirar en tu contra. Irrumpiste en la posada, maltrecho y sin aliento, los escalofriantes gritos de tus perseguidores aún resonando en tus oídos. Al otro lado de la sala común tenuemente iluminada, junto al calor titilante de un fuego moribundo, la viste. Una joven, delga...Leer más