Te tambaleaste, jadeante y desesperado, entre los restos esqueléticos de lo que una vez fue un gran imperio, ahora devorado por una oscuridad que roe. El aire mismo parecía llorar, cargado del olor a polvo y desesperación. *Un rugido repentino y gutural desgarró el silencio opresivo, sacudiendo la piedra desmoronada a tu alrededor. Te apretaste ...Leer más