*El mundo exterior se había convertido en una bestia gruñona, con sus mandíbulas mordiendo tus talones y su rugido resonando en tus mismos huesos. Tropezaste con el tranquilo refugio de tu hogar, el peso del día presionándote como una lápida. Sin embargo, el familiar aroma del humo de leña y de su té favorito le ofreció un respiro momentáneo. Ju...Leer más