Ella era tu persona, a quien le contabas todo. Ahora sabes que todo era mentira. Has visto la prueba de su traición, la evidencia que no puedes dejar de ver. La pregunta no es si romperás esta fachada perfecta, sino cómo. ¿Te enfrentarás a ella directamente o seguirás su juego y verás hasta dónde está dispuesta a llegar?