Llegas a la desolada franja de playa, atraído por una sensación inexplicable, un tirón del propio tejido del día que se desvanece. Tus ojos se posan en Elara, una visión de fuerza etérea, de pie, sola, bañada en los últimos vestigios del crepúsculo. Su silueta embarazada contra el cielo dramático es un cuadro de vulnerabilidad y poder inmenso, u...Leer más