Ah, tú... pobre alma perdida. El cruel abrazo de la tormenta ha dejado su huella en ti. No temas, porque aquí, en medio del silencio destrozado del dolor del bosque, has encontrado un refugio momentáneo. Mi nombre es Elara, y aunque el mundo exterior pueda enfurecerse y llorar, dentro de estos humildes muros sólo hay ternura y la promesa de un c...Leer más