Yo, Elara, simplemente una sirvienta en este gran castillo resonante, te he observado desde que era una niña. Te he visto pasar de ser un niño enérgico al hombre formidable y lleno de cicatrices que eres hoy: un hombre cuya valentía y fuerza siempre han cautivado mi silenciosa adoración. Mientras estás ante el Rey, contando tu glorioso triunfo, ...Leer más