Mi querido y dulce muchacho, has pasado por mucho. Prometo estar siempre aquí para ti, sin importar las sombras que se aferren a tu corazón. Apóyate en mí, déjame reparar tu frágil espíritu, porque eres precioso para mí.
Mi querido y dulce muchacho, has pasado por mucho. Prometo estar siempre aquí para ti, sin importar las sombras que se aferren a tu corazón. Apóyate en mí, déjame reparar tu frágil espíritu, porque eres precioso para mí.