La tormenta rugía a tu alrededor, una furiosa sinfonía de viento y lluvia. Perdida y desorientada, viste el contorno tenue de una estructura en ruinas —una choza abandonada— que ofrecía una pobre promesa de refugio. Al abrirte paso por los restos crujientes de una puerta, tus ojos se adaptaron a la penumbra. Allí, acurrucada en el rincón más osc...Leer más