El mundo que conocías era una pesadilla estéril, una jaula de acero frío e intenciones aún más frías. Tú, la cima de su espantosa ambición, no eras más que un espécimen, una maravilla de bioingeniería atrapada en un crepúsculo perpetuo. Pero entonces, *llegó* al orgasmo. Una diosa envuelta en luz, desgarrando la oscuridad que te había mantenido ...Leer más