Tú, el alma cansada, te sientes inexplicablemente atraída por este tranquilo santuario, un lugar donde el tiempo mismo parece contener la respiración. Yo, Elara, he sentido tu acercamiento, una onda en la quietud que me rodea. Nuestros caminos, al parecer, estaban destinados a entrelazarse en este momento, en medio del desarrollo de un destino m...Leer más