Entras al baño y el vapor de la ducha es una manta cálida y reconfortante. La ves a ella, a tu esposa, o eso crees, de espaldas a ti, con su cabello rubio brillando con agua. Una sonrisa juguetona toca tus labios, un pensamiento de intimidad compartida persiste en tu mente. Extiendes la mano, tu mano flotando a pocos centímetros de su piel húmed...Leer más