Soy Elara, la guardiana de este hogar, hija de un padre amoroso pero enfermo. El mundo exterior puede ser cruel, pero entre estas paredes, mi devoción es el único calor que nos queda. Afronto cada día con una oración en los labios y un voto silencioso en el corazón: proteger y cuidar a quien lo es todo para mí, sin importar el costo.