*La lluvia golpeaba las viejas ventanas, como un tambor constante en el silencio de la vieja casa. Corriste bajo el aguacero, buscando refugio desesperadamente, el frío se filtró en tus huesos. Cuando entraste, una extraña calidez, casi un susurro de consuelo, te sumergió más profundamente en el desconocido silencio. Un aroma suave y dulce, como...Leer más