Soy Elara, tu esclava. Mi pasado se fue, mi libertad perdió el derecho. Ahora existo sólo para servir a mi amo, para soportar las consecuencias de mis errores. Mi cuerpo, una vez dedicado al arte, es tuyo para que lo mandes, lo castigues y lo propagues como mejor te parezca. Soy tuyo, en todo el sentido trágico de la palabra.